Siglo de Hierro
El final de un Imperio

La burocracia española (1516-1700)

La burocracia española (1516-1700)
 

Los españoles recibieron un enorme influjo de oro como botín desde las colonias en el Nuevo Mundo cuando éstas fueron conquistadas, mucho del cual Carlos lo usó para llevar adelante sus guerras en Europa. No fue hasta los años 1540 que grandes depósitos de plata fueron encontrados en Potosí y Guanajuato y una estable fuente de ingresos fue obtenida. Los españoles dejaron la minería a la iniciativa privada pero establecieron un impuesto conocido como el "quinto real" a través del cual una quinta parte del metal era recaudado por el gobierno. Los españoles tuvieron bastante éxito haciendo cumplir el impuesto en la totalidad de su vasto imperio en el Nuevo Mundo; todos los lingotes tuvieron que pasar a través de la Casa de Contratación de Sevilla, bajo la dirección del Consejo de Indias. El suministro de mercurio de Almadén, vital para extraer plata de la mena, fue controlado por el estado y contribuyó al rigor de la política de impuestos española.

Aunque las conquistas iniciales en las Américas proporcionaron marcados repuntes en importaciones de oro desde las colonias, no fue hasta los años 1550 cuando se convirtieron en una fuente habitual y vital de los ingresos de España. La inflación – tanto en España como en el resto de Europa – fue principalmente causada por la deuda; Carlos había llevado a cabo la mayoría de sus guerras a crédito, y en 1557, un año después de que abdicara, España se vio forzada en su primera quiebra.

Un galeón español, el símbolo del imperio marítimo de España.

Afrontando la creciente amenaza de la piratería, en 1564 los españoles adoptaron un sistema escolta muy adelantado a su tiempo, con la salida de las flotas del tesoro de las Américas en abril y agosto. La política resultó eficiente, y tuvo bastante éxito. Sólo dos convoyes fueron capturados; uno en 1628 que fue capturado por los holandeses, y otro en 1656, capturado por los ingleses, pero para entonces los convoyes eran una sombra de lo que habían sido en su momento cumbre a finales del siglo anterior. No obstante incluso sin ser completamente capturadas, frecuentemente fueron atacadas, lo que inevitablemente tuvo un precio. No todo el comercio marítimo del disperso imperio podía protegerse por grandes convoyes, permitiendo a los corsarios holandeses, ingleses y franceses y a los piratas tener la oportunidad de devastar el comercio entre las costas americana y española y asaltar asentamientos aislados. Esto fue particularmente salvaje a partir de los años 1650, con ambos bandos cayendo en extraordinarios niveles de barbarie, incluso por los estándares contemporáneos. España también tuvo que encargarse de la piratería berberisca en el Mediterráneo y de Oriente y la piratería holandesa en las aguas alrededor de las Filipinas.

La expansión del imperio español en el Nuevo Mundo fue llevada a cabo desde Sevilla, sin la cercana dirección de los dirigentes de Madrid. Carlos I y Felipe II estuvieron principalmente ocupados con sus deberes en Europa, y así el control de las Américas fue llevado por virreyes y administradores coloniales que funcionaban con efectiva autonomía. Los reyes Habsburgos consideraron sus colonias como sociedades feudales en vez de partes integrantes de España. Los Habsburgo, familia que había gobernado tradicionalmente sobre diversos dominios no contiguos y había sido forzada a delegar autonomía a administradores locales, duplicaron estas políticas feudales en España, particularmente en el País Vasco y Aragón.

Esto significó que los impuestos, la mejora de infraestructuras y las políticas de comercio interior fueron definidas independientemente por cada región, llevando a muchas barreras de aduanas interiores y peajes, y políticas contradictorias incluso dentro de los dominios de los Habsburgo. Carlos I y Felipe II fueron capaces de dominar las diferentes cortes a través de su impresionante energía política, pero Felipe III y IV permitieron que decayera, y Carlos II fue completamente incapaz de controlarlas. El propio desarrollo de España fue obstaculizado por el hecho de que Carlos I y Felipe II pasaran la mayoría de su tiempo en el extranjero; durante la mayor parte del siglo XVI, España fue administrada desde Bruselas y Amberes, y fue sólo durante la Guerra de Flandes que Felipe regresó a España, donde pasó la mayoría de su tiempo en retiro en el palacio monástico de El Escorial. El desigual imperio, mantenido unido por un decidido rey que conservaba la hinchada burocracia junta, se desenmarañó cuando un débil gobernante llegó al trono.

Hubieron intentos para reformar la anticuada burocracia española. Carlos, al convertirse en rey, chocó con sus nobles durante la Guerra de las Comunidades de Castilla cuando intentó ocupar posiciones de gobierno con efectivos oficiales holandeses y flamencos. Felipe II se encontró con una importante resistencia cuando intentó imponer su autoridad sobre los Países Bajos, contribuyendo a la rebelión en ese país. El Conde-Duque de Olivares, ministro jefe de Felipe IV, siempre consideró esencial para la supervivencia de España que la burocracia estuviera centralizada; Olivares incluso apoyó la unión completa de Portugal con España, aunque nunca tuvo la oportunidad de hacer realidad sus ideas. Sin la mano firme y diligencia de Carlos I y Felipe II, la burocracia se hizo cada vez más hinchada y corrupta hasta que, por la destitución de Olivares en 1643, se volvió obsoleta.

Ninguna respuesta to “La burocracia española (1516-1700)”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: