Siglo de Hierro
El final de un Imperio

Casa de Alba

El linaje de los Toledo era ya distinguido desde que el rey Alfonso VI conquistó la ciudad que le dio nombre (1085). Gutierre Álvarez de Toledo, arzobispo primado, a quien Juan II hizo merced del señorío de Alba de Tormes, cedió la villa a su sobrino Fernando, quien mereció del mismo rey que dicho señorío fuese elevado a la categoría de condado por Real cédula de 1439. Este primer conde casó con Mencía, hija de Pedro Carrillo, de la que nacieron, además de varias hijas, García, II conde, que, fiel al rey Enrique IV, obtuvo de 61 la promoción del condado de Alba a la dignidad de ducado en 1465 (Real cédula de 1472) y más tarde Coria y Salvatierra. Valeroso capitán, entró en la vega de Granada y, muerto Enrique IV, tomó partido por su hermana Isabel. De su matrimonio con María Enríquez de Quiñones, de los primeros condes de Melgar, tía materna, por tanto, del Rey Católico, nació Fadrique, II duque a la muerte de su padre en 1488, que se distinguió también en la guerra de Granada y defendió los derechos de Juana la Loca a la corona castellana, apoderándose más tarde de Pamplona (1512), por lo que fue premiado con Huéscar y su tierra. M. en 1527, y de su matrimonio con Isabel de Zúñiga y Pimentel, de los duques de Arévalo y Plasencia, luego de B6jar, nacieron entre otros: García, héroe de los Gelves, donde m. el 30 ag. 1510, dejando de su mujer, Beatriz Alonso Pimentel y Pacheco, un hijo, Fernando, sucesor de su abuelo; Pedro, virrey de Nápoles, tronco de la rama de los marqueses de Villafranca; y Juan, arzobispo de Toledo y cardenal.
      Fernando, III duque, n. en 1508, amigo de Boscán y de Garcilaso y brazo derecho de Carlos V en el sitio de Viena, en la conquista de Túnez, en las campañas de Italia, donde fue luego virrey de Nápoles, y en las de Alemania. Ya en el trono Felipe II continuaron los inapreciables servicios del que ya se conoce con el apelativo de gran duque de Alba, sobre todo al frente del gobierno de Flandes. En los últimos años de su vida aún tuvo tiempo de sostener, en victoriosa campaña, los derechos del rey a la corona portuguesa, lo que le valió el cargo de condestable de este reino, en cuya capital m. el 12 en. 1582. Estuvo casado con María Enríquez de Guzmán, de los III condes de Alba de Liste, de la que nacieron, entre otros: Fadrique, su sucesor; Diego, casado con Brianda de Beaumont, cuyo hijo Antonio, al morir Fadrique sin sucesión, heredó el ducado; y Leonor, que casó con Cosme 1, gran duque de Toscana. Fadrique, IV duque, que desde muy joven había estado al lado de su padre en varias de sus victoriosas campañas, le sobrevivió poco tiempo sin conseguir sucesión directa a pesar de sus tres matrimonios, el tercero de los cuales, con María de Toledo, de los marqueses de Villafranca, por ser contrario a la voluntad real, costó la prisión a él y a su padre. M. en 1585. Antonio, V duque, sucesor de su tío, también tuvo que sufrir prisión por haber casado, contra la voluntad de Felipe II, con Mencía de Mendoza y Enríquez, de los V duques del Infantado, que le dio, además de cinco hijas, dos varones: Fernando, su sucesor; y Antonio, marqués de Villamagna. Lope de Vega, su secretario, redactó las cartas que consiguieron, al fin, el perdón real. En la última etapa de su vida fue nombrado por Felipe IV virrey de Nápoles, en cuyo cargo m., septuagenario, en 1639.
     

Fernando, VI duque, durante muchos años presidente del Consejo de Castilla, había casado dos veces; su segunda mujer, Antonia Enríquez de Ribera, V marquesa de Villanueva del Río, aportó a la casa de A. el bello palacio sevillano de las Dueñas y dio al duque, que m. en 1667, su sucesor, Antonio, VII duque, presidente del Consejo de Castilla como su padre.

El VII duque m. en 1690. Antonio, VIII duque, casó con María de Guzmán Dávila y Osorio, que le dio un hijo, Antonio Martín, quien, al morir su padre en 1701, le sucedió como IX duque, ya en el reinado de Felipe V, cuyos derechos a la corona española defendió y del que fue embajador en París. Casado con Isabel Ponce de León, sólo tuvo un varón, Nicolás José, VII duque de Huéscar, título de los herederos desde 1563, que no llegó a sucederle, pues m. en 1709, dos años antes que su padre.
     

Con la muerte del IX duque, la sucesión recae en el segundo hijo del VII, Francisco de Paula, que sería, pues, el X y n. en 1662. Casado con Catalina de Haro y Guzmán, condesaduquesa de Olivares, tuvo una hija, María Teresa, n. en 1691, su sucesora como XI duquesa, quien venía así a concentrar nuevos e importantes mayorazgos y de cuyo matrimonio con Manuel José de Silva y Mendoza, conde de Galve, nacieron: Fernando, su sucesor, y María Teresa, mujer de Jacobo FitzJames Stuart, III duque de Berwick, en cuyos bisnietos recaería un siglo después la sucesión de la casa de A. Al morir la XI duquesa se desvinculaba el apellido Alvarez de Toledo del ducado que, aunque por sólo tres generaciones, lo ostentarían los Silva a partir de Fernando, XII duque, n. en 1714, que con su prestigio haría revivir viejas glorias de la casa. Capitán general de los ejércitos y embajador en París, destacó también por su amplia cultura que le hizo un prototipo de la Ilustración, amigo de los más afamados enciclopedistas franceses, y un notable mecenas. Contrajo matrimonio con Bernarda Alvarez de Toledo y Portugal, de los condes de Oropesa, y de ellos nació Francisco de Paula, X duque de Huéscar, que no pudo suceder a su padre muerto algunos años después que él, en 1776, dejando sin embargo de su mujer, Mariana de Silva y Bazán, una hija, Cayetana, que sucedió a su abuelo como XIII duquesa cuando comenzaba su adolescencia, aunque ya estaba casada con José Alvarez de Toledo, marqués de Villafranca. La duquesa conoció, protegió y entabló amistad con Goya, quien la retratará más de una vez, y, joven aún, con un notablé ascendiente popular, m. sin descendencia en 1802.
      El ducado recayó en Carlos FitzJames Stuart, VII duque de Berwick, n. el 19 mayo 1794, bisnieto de la citada María Teresa, hija de la XI duquesa, vástago real de los Estuardo, que se convirtió en el XIV duque de Alba, aportando la actual residencia madrileña, obra de Ventura Rodríguez, aunque rehecha después de 1939. Casado cola Rosalía Ventimiglia y Moncada, de los príncipes de Grammonte, tuvo, entre otros hijos: a Jacobo, su sucesor, y a Enrique, XIV conde de Galve; y m. el 7 oct. 1835: lacobo, XV duque, n. el 3 jul. 1831, casó con María Francisca de Sales de Portocarrero, X condesa de Montijo, hermana de la emperatriz Eugenia, de la que nacieron, además de dos hijas, Carlos, XVI duque al morir su padre el 10 jul. 1881, n. el 4 dic. 1849, que jugó un papel importante en la Restauración de 1874 y casó con María del Rosario Falcó y Osorio, XXII condesa de Siruela, de los duques de FernánNúñez, de cuyo matrimonio nacieron: Jacobo, su sucesor; Sol, XVII condesa de Baños, y Hernando, XV duque de Peñaranda de Duero, con descendencia. M. el duque Carlos el 15 oct. 1901.
      lacobo, XVII duque, n. el 17 oct. 1878, fue miembro numerario de las Reales Academias de la Lengua, de Bellas Artes de San Fernando y de la Historia, de la que llegó a ser director, ministro de Alfonso XIII y embajador en Londres en los primeros años del Movimiento Nacional. Contrajo matrimonio con María del Rosario de Silva y Gurtubay, IX marquesa de San Vicente del Barco, de los duques de Híjar y Aliaga, de la que solamente n. una hija, Cayetana, el 28 mar. 1926, XVIII duquesa al morir su padre el 24 sept. 1953, casada con Luis Mar
      . tínez de Irujo y Artacoz, de los duques de Sotomayor, académico de Bellas Artes de San Fernando, de cuyo matrimonio han nacido seis hijos, entre los cuales el mayor, Carlos, XVI duque de Huéscar como presunto heredero, n. el 2 oct. 1948.
      La casa de A. es de las más representativas de la alta nobleza española y una de las 25 familias de Grandes creadas por Carlos V, que por espacio de siglos ha prestado principalísimos servicios al país, distinguiéndose singularmente por una continuada fidelidad al partido que mejor encarnaba la legitimidad y promoviendo en alto grado la cultura, bien con aportaciones personales, bien con un eficaz mecenazgo.

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