Siglo de Hierro
El final de un Imperio

Jamaica y la piratería

JAMAICA EN EL SIGLO XVII

Ataques y dominio de los ingleses. Así llegamos al gobierno de Ramírez de Arellano, etapa en la que se produce el ataque inglés, con la misma tónica que ha caracterizado todo su periodo hispánico: con su interés principal radicando en una tierra estratégica, dominadora de las rutas antillanas, y que a pesar de esa importancia en realidad nada se había hecho por fortificarla y defenderla, y por tanto, fácil presa para las naciones extranjeras. Son los ingleses, que ya han ocupado otras posesiones españolas en el continente americano, los que en la época de Cromwell, y como consecuencia del envío de una gran escuadra, al mando de William Penn, los que se apoderarán de J. La expedición, dirigida en un principio a La Española, donde fracasa en su intento de apoderarse de ella, marcha sobre la desguarnecida isla. Los expedicionarios desembarcan en sus playas en el mes de mayo de 1655, viéndose obligado el gobernador español a aceptar la capitulación ofrecida por los ingleses. Pero fue él solo quien la aceptó; el resto de la población, ante aquellas exigencias, se niega y comienzan las hostilidades. Los ingleses envían tropas al interior, donde los españoles, utilizando el sistema de guerrillas, ofrecen una dura resistencia bajo el mando de Arnaldo Isasi, que es nombrado teniente general. Pero esto no es suficiente; la derrota de Coabana hace pensar que es necesario un refuerzo exterior, que desgraciadamente no fue mucho. No hay una armada para desalojar al enemigo, y toda la ayuda quedó reducida a algunos hombres y armas enviados desde Santiago de Cuba, La Habana, Puerto Rico y Cartagena.
Todo ello no impide que se produzca un nuevo desastre en las Chorreras, en 1657, que fue definitivo para la pérdida de la isla, aunque distintos grupos continuaron la resistencia hasta 1670, y 10 años más tarde, por el tratado de Madrid, España reconoce oficialmente el dominio inglés sobre J. Los distintos ataques de ingleses, franceses y holandeses ante la inoperancia de España de defenderla y fortificarla culminan con esta acción del Western Design (plan occidental) de Cromwell. Desde que la ocupación inglesa se produce, la política seguida fue estimular a quien allí quisiese pasar haciendo grandes concesiones de tierras a todos los que se estableciesen. A fin de conseguir un importante número, Cromwell les había prometido los mismos derechos políticos de que disfrutaban en Inglaterra. Comienza así una época de auge, convirtiéndose pronto aquella tierra en el centro de las posesiones inglesas en las Indias. Se nombró un gobernador, como representante de la corona, y se designó un cuerpo legislativo y una Asamblea, elegida por los colonos, aunque la realidad es que, hasta el s. xix, la clase alta jamaicana siempre dirigió el gobierno.
Piratas y esclavos. Con otros problemas tuvieron que enfrentarse los ingleses; los piratas, que en el s. XVII inundan los mares antillanos, consideran a J. como base de sus operaciones, y para combatirlos acudieron a uno de ellos, Henry Morgan. Thomas Modyford, gobernador de la isla desde 1644 a 1671, lo nombra teniente de gobernador y organiza a los piratas casi de una forma oficial. Es una especie de pacto por el que los piratas se obligan a respetar a J. a cambio de ciertas compensaciones. Durante el primer siglo y medio de dominio británico, la industria del azúcar alcanza un gran desarrollo y, en 1805, llega a ser el mayor exportador de este producto en el mundo. A la vez, la isla se ve envuelta en una serie de guerras de índole diversa. Por un lado, los españoles en infructuosas tentativas por reconquistarla; por otro, los franceses deseosos de poseerla por su valor estratégico. Y, además, los problemas internos promovidos por intentos de rebelión de los esclavos, cada día más numerosos. A pesar de su elevado número -ya en 1775 los jamaicanos blancos eran superados por los esclavos- la desunión entre ellos fue causa de que no prosperase ninguna sublevación. Más difícil de someter fueron las comunidades de esclavos de españoles prófugos que desde las zonas montañosas de la isla hostigaban constantemente a los ingleses. La situación con ellos llegó a ser tan difícil que se les ofreció la libertad y tierrás a cambio del cese de las hostilidades, y pequeños grupos de ellos -los maroons- viven aún allí en un relativo aislamiento.

 

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