Siglo de Hierro
El final de un Imperio

LA REALIDAD HISTORICA-SOCIAL

 

LA REALIDAD HISTORICA-SOCIAL DEL SIGLO DE ORO

Américo Castro denomina los siglos 16-17 (1492-1681) "La Edad Conflictiva"

por su característica tensión religiosa, racial, y social entre los distintos sectores de la población:

En la Edad Media había tres castas

("leyes" o religiones: la ley de Cristo, Moíses y Mahoma que se basan en los libros sagrados del Viejo y Nuevo Testamento y el Korán)

1. CRISTIANOS: Tradicionalmente soldados, defensores de la patria frente la invasión árabe. Desde 1492 nominalmente todos los españoles son cristianos, hablan castellano y son sujetos de la corona española. Sin embargo, la poblacíon española se divide en cristianos "nuevos" (conversos o moriscos) y "viejos" (sin sangre judía o mora). Los españoles de la parte montañosa del norte ("los godos") se consideran cristianos superiores al resto de España por no haber sido conquistados por los moros. Muchas familias hidalgas pobres cristianas se habían casado con familias judías ricas en la Edad Media, y por lo tanto, los villanos se consideraban más honrados y cristianos que los nobles.

2. JUDÍOS: Tradicionalmente los judíos tenían profesiones como banqueros, mercaderes, médicos o intelectuales (por ejemplo, profesores universitarios). Por eso los conversos se consideraban "agudos" (listos, inteligentes), y por eso, en la imaginación popular llegaba a ser sospechoso saber leer y escribir. Desde el siglo 14 muchos habían convertido al cristianismo y se identificaban como cristianos, pero continuaban algunas de sus prácticas culturales (como prohibiciones de comida, i.e. carne de cerdo o marrano). Estas diferencias culturales eran sumamente peligrosas porque la Inquisicíon juzgaba la sinceridad religiosa por los actos y gestos exteriores de la persona.

3. MOROS: Después de la reconquista de Granada, los moros se llamaban MORISCOS. Tradicionalmente los moriscos eran arquitectos, artesanos y labradores de tierra. A diferencia de los conversos, no eran tan perseguidos, y vivían segregados, manteniendo sus costumbres, hablando árabe y llevando su ropa típica hasta casi finales del siglo 16. Fueron expulsados de España en 1609.

Estas tres castas convivían en España durante la edad media, aunque no siempre pacíficamente (había diversos pogroms contra los judíos y la guerra de la reconquista continuaba en el sur contra los moros).

Pero a partir de 1492, todos los españoles ya son cristianos, en nombre por lo menos: los judíos son conversos y los moros son moriscos.

Después de su conversión forzada, estos cristianos "nuevos" pueden ser procesados por el Santo Oficio de la INQUISICIÓN (establecida en 1483 para mantener la ortodoxia contra la herejía). La Inquisición sólo se aplica a cristianos.

Desde 1492 la península ibérica tiene oficialmente una lengua (castellano, no catalán, gallego, aragonés, valenciano etc.), una religión (catolicismo, no judaísmo ni islám) y un Rey (de todo el país, no de una región): España tiene ahora "Un monarca, un imperio y una espada." Pero la realidad es que todavía persistían las grandes diferencias regionales, religiosas y linguísticas en la península ibérica: diferencias que continuan hasta hoy en día.

Desde mediados del siglo 16 (Toledo, 1547) la ortodoxia religiosa se asocia con la pureza racial o limpieza de sangre.

Se establecen los estatutos de limpieza de sangre que requieren que los solicitantes de los puestos eclesiásticos, estatales, o para conseguir un hábito de una Orden Militar (Santiago, Calatrava, Alcántara), tengan que probar su limpieza, primero hasta la cuarta generación y finalmente desde siempre. Para probar la limpieza se necesita una ejecutoria, un documento o genealogía (árbol de familia), que confirma la limpieza de sangre, y muchas familias hidalgas de sangre "manchada" compran falsas ejecutorias.

Los villanos, o campesinos, son los únicos cristianos "viejos" que no tienen dificultad en probar su limpieza. Por eso, España es el único país europeo en el siglo diecisiete donde los villanos o labradores llegan a ser los protagonistas de obras dramáticas, como en Fuenteovejuna. El antisemitismo llega a ser un instrumento de la nobleza para proteger sus privilegios y conservar el antiguo régimen político-económico, del mismo modo que la Inquisición, un tribunal ecclesiástico, llega a ser el arma política de la monarquía española.

La inquisición juzga LA ORTODOXIA (FE/HEREJIA) de los:

conversos, moriscos, luteranos, hechiceros, brujas y sodomitas

y LOS ESTATUTOS DE LIMPIEZA DE SANGRE tambien juga LA PUREZA RACIAL de estos.

Los inquisitores anuncian al pueblo en los Edictos de fe las herejías (errores doctrinales) y los herejes deberían confesar voluntariamente o pueden ser procesados por el tribunal del Santo Oficio. Espías, o familiaresLope de Vega era familiar!) de la Inquisición delatan (acusan) a personas sospechadas de heterodoxia religiosa o, muchas veces, social o política. El Tribunal es secreto, sin publicación de los testigos, y con la confiscación de los bienes de los "culpables". Los presos condenados son reconciliados con la Iglesia. Tienen que llevar ropa especial, un sanbenito y una coraza. Sus crímenes se proclaman en una ceremonia pública, el auto de fe. Si el preso cae en error de nuevo, es relajado al brazo seglar (las autoridades civiles) y quemado vivo. Si el preso muere en la cárcel a causa de la tortura antes de ser castigado, se le queman sus huesos. La Inquisición también censura la publicación de libros, y se establece en 1559 un índice con una lista de los libros prohibidos y condenados. Los crímenes más comunes castigados por los inquisidores tratan de judaizantes, (conversos que practican ritos judíos secretamente), brujería, e inmoralidad sexual (incesto, bigamía, homosexualidad etc.). Pero puesto que la ortodoxia católica se confunde con la pureza de sangre, muchas personas de ascendencia judía que son católicos sinceros por muchas generaciones atraen las sospechas de la Inquisición sólo por sus costumbres (comida, ropa, tradiciones).

La ideología imperial de España en la edad conflictiva proyectaba ciertos valores castizos (de casta mayoritaria, cristiana) como universales. Aunque en realidad fue una sociedad de gran heterogeneidad, se presentaba como un pueblo homogéneo que compartía la misma fe, lengua y gobierno.

España se definía como una sociedad monárquica, teocrática, señorial (feudal: los terratenientes nobles vivían de las rentas de sus latifundios) y campesina (los villanos trabajaban las tierras de los nobles como vasallos). Así, España fue una sociedad anti-capitalista. La productividad económica, fuera de la tierra, se consideraba sospechosa por ser la ganancia cosa de judíos usureros. La actividad intelectual también se consideraba de "agudos" (conversos). Por eso, paradógicamente, la clase que podía definirse más ignorante era más "cristiano viejo," y de esta manera los villanos llegan a considerarse superiores a los nobles. El antisemitismo llega a ser una arma de la corona para imponer la otordoxia religiosa, racial y política.

Graficos: Quema de libros condenados – Bautismo forzado de moros en GranadaAuto de fe en la Plaza Mayor

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